El fonema /g/ es, para evitar dudas, el que aparece en la palabra gato. En la escritura se refleja con la letra g o con el dígrafo gu. La elección depende del contexto, esto es, de la posición que ocupe en la palabra y, en especial, de cuál sea el fonema siguiente. Esta es la manera en que se distribuyen: Uso de la letra g para el fonema /g/. Se emplea en los siguientes casos: • Ante las vocales a, o, u: gallo, ciego, gusto. • Ante consonante: dogma, grande, regla. • A final de palabra: tuareg, zigzag.
   Los préstamos del inglés que en esa lengua presentan la terminación -ing se han adaptado tradicionalmente eliminando la -g final: esmoquin (del ingl. smoking), mitin (del ingl. meeting).    Se recomienda seguir acomodando a esta pauta los anglicismos que circulan hoy con esa misma configuración si se decide adaptarlos al español: campin (del ingl. camping), cáterin (del ingl. catering), pirsin (del ingl. piercing), etc.
Uso del dígrafo gu. Aparece ante las vocales e, i:         burgués, guerra, alguien, guisar.
La u del dígrafo es aquí un mero signo gráfico, sin valor fónico independiente. Recuérdese que, para indicar que la u de este grupo se pronuncia, hay que colocar diéresis sobre ella: pedigüeño, pingüino.
Los derivados, compuestos y formas flexivas deben seguir la pauta general aquí señalada. Así, se escribe larguirucho (de largo), cuelgue (de colgar), droguería (de droga) y averigüe (de averiguar).
En español, el fonema /j/ se representa en la escritura por medio de dos letras: j y g.
También puede aparecer ocasionalmente representado por la letra x, lo que solo ocurre con ciertos topónimos y antropónimos que mantienen una grafía arcaica: México, Texas, Ximénez.
Uso de la letra j. Puede aparecer en cualquier posición (inicial, medial o final) y ante cualquiera de las vocales: jabalí, jeta, jirafa, dijo, perjuicio, reloj.
Uso de la letra g para el fonema /j/. La g solo representa el fonema /j/ delante de las vocales e, i: gente, esfinge, girar, alergia.
La elección de g o j ante e, i. La posibilidad de que aparezca una u otra letra ante e, i es fuente de numerosas dudas ortográficas.
A menudo la elección se basa en la etimología, como ocurre en congelar (del lat. congelāre), cónyuge (del lat. coniux -ŭgis), generoso (del lat. generōsus), genético (del gr. gennētikós), magenta (del it. magenta), higiene (del fr. hygiène), pero el hablante no siempre puede conocerla.
Además, la etimología no es determinante en todos los casos, ya que son muchas las excepciones; por ejemplo: homenaje (del prov. homenatge), jirafa (del it. giraffa), menaje (del fr. ménage) o viaje (del cat. viatge).
Seguir estrictamente el criterio etimológico puede causar problemas. Por ejemplo, muchas palabras españolas acabadas en -aje proceden de voces francesas terminadas en -age. Por esa razón, es frecuente ver escrito ⊗garage, ⊗bricolage, ⊗potage, ⊗camuflage, ⊗chantage, ⊗masage y otras, como sería en francés, cuando en español las grafías correctas son garaje, bricolaje, potaje, camuflaje, chantaje y masaje.
Una vez más deben actuar la memoria gráfica, la práctica de la lectura y la escritura, y la consulta al diccionario. No obstante, en el capítulo siguiente se ofrecen algunas notas orientadoras que pueden ayudar a seleccionar la grafía adecuada.
Palabras que pueden escribirse indistintamente con j o con g ante e, i. Se citan a
continuación las voces de empleo más frecuente que presentan variantes
gráficas admitidas con g y con j ante e, i. Debe preferirse la que aparece
escrita en primer lugar:
jenízaro o genízaro, jerbo o gerbo, gineta o jineta, hégira o héjira, jiennense o giennense,
pagel o pajel.