Los dos puntos (:) constituyen un signo de puntuación que, como la coma y el punto y coma, delimita unidades sintácticas inferiores al enunciado. Además, permiten detener el discurso llamando la atención sobre lo que sigue, por lo que tienen un valor anunciativo. Por ejemplo: Tres son los ingredientes del mojito: ron, zumo de limón y hierbabuena. Ya lo dijo Plauto: «El hombre es un lobo para el hombre».
    Por regla general, tras los dos puntos se escribe minúscula, salvo cuando dan paso a una unidad con independencia de sentido, como en el encabezamiento de cartas y documentos, ante la reproducción de palabras textuales, etc. (→ Las mayúsculas y los signos de puntuación).
Se detallan a continuación sus usos lingüísticos fundamentales. En enumeraciones.
Se escriben dos puntos delante de una enumeración, tras el elemento que la anuncia o anticipa. Por ejemplo: Ayer me compré dos libros: uno de Carlos Fuentes y otro de Cortázar. Así me gustan las personas: inteligentes, simpáticas y sensibles.
    No deben usarse los dos puntos ante enumeraciones que carecen de dicho elemento anticipador, como, por ejemplo, tras una preposición o un verbo. Así, el uso es incorrecto en ejemplos como:     ⊗Patrocinado por: Inditex, Caja Extremadura, Altadis;     ⊗Mis aficiones son: leer, viajar y tocar la guitarra.
    Sí se admiten, en cambio, en estos supuestos cuando los miembros de la enumeración se insertan en forma de lista: Mis aficiones son:    — leer    — viajar    — tocar la guitarra
Cuando se escriben en primer lugar los elementos de la enumeración, los dos puntos sirven para cerrarla y dar paso al concepto que los engloba: Natural, sana y equilibrada: así debe ser una buena alimentación.
    Debe evitarse el uso repetido de los dos puntos en un mismo enunciado, abriendo sucesivas enumeraciones. Así, no está adecuadamente puntuado el siguiente ejemplo: ⊗Se requieren dos tratamientos: uno físico y otro psicológico: el primero con un fisioterapeuta y el segundo con un equipo de psicólogos.
Para evitarlo, o bien se modifica la redacción, o bien se recurre al empleo de otros signos: Se requieren dos tratamientos, uno físico y otro psicológico: el primero con un fisioterapeuta y el segundo con un equipo de psicólogos. En ejemplificaciones.
Del mismo modo que en las enumeraciones, se usan los dos puntos para dar paso a los ejemplos que ilustran una aseveración, tras el elemento anticipador: Hay cosas que no debes olvidar: el pasaporte, por ejemplo.
    Cuando se usa el adverbio como para dar paso a los ejemplos, no se deben poner los dos puntos. Por eso, la construcción siguiente, tal como está, resulta incorrecta: ⊗Se olvidó de varios objetos, como: la cartera, las gafas, el móvil.
Se escriben dos puntos tras los verbos de lengua que introducen la reproducción literal de lo dicho o pensado (discurso directo).
Pueden darse varios casos:
• Si se trata de una cita, esta se escribe entre comillas y con mayúscula inicial, ejemplo:
Ya lo dijo Ortega y Gasset: «La claridad es la cortesía del filósofo». • En los diálogos, en cambio, las palabras reproducidas tras los dos puntos se introducen mediante una raya, normalmente en párrafo aparte. Ver el ejemplo siguiente: Después de dudarlo unos momentos, respondió: —¡Decidido! Me voy con ustedes a Tulum. • Cuando las palabras del discurso directo se anteponen al verbo de lengua, no se emplean los dos puntos, sino la coma o, en los diálogos, la raya, ejemplo: «La claridad es la cortesía del filósofo», dijo Ortega. —¡Decidido! Me voy con ustedes a Tulum —respondió después de dudarlo.
    No se usan los dos puntos cuando lo que se reproduce es una construcción de estilo indirecto en la que el verbo introductor va seguido de las conjunciones que o si. Por eso son incorrectas construcciones como ⊗No sabía si: irse o quedarse; o ⊗Al final respondió que: estaba decidido a irse con ellos.
Además el uso de los dos puntos se extiende a otros contextos o construcciones lingüísticas, entre los que cabe citar los siguientes: Entre oraciones yuxtapuestas.
Se emplean los dos puntos para conectar oraciones relacionadas entre sí, dejando entrever una relación de dependencia. Esta relación puede ser de diferentes tipos: • Causa-efecto: Se ha quedado sin trabajo: no podrá ir de vacaciones este verano. • Conclusión, consecuencia o resumen de la oración anterior: El arbitraje fue injusto y se cometieron muchos errores: al final se perdió el partido. • Verificación o explicación de la oración anterior, que suele tener un sentido más general: La paella es un plato muy completo y nutritivo: tiene la fécula del arroz, las proteínas de sus carnes y pescados, y la fibra de sus verduras. • Oposición: Rodolfo no es una persona: es mi gato. En este tipo de contextos, los dos puntos pueden alternar con el punto y coma. Con conectores discursivos.
Suelen usarse los dos puntos tras algunos conectores de carácter introductorio que anuncian, de manera un tanto enfática, una explicación, como a saber, es decir, en conclusión, pues bien, dicho de otro modo, más aún, ahora bien, etc.: La voz carbunclo tiene dos sentidos, a saber: ‘piedra preciosa’ y ‘enfermedad del ganado’. Dice que se va. Más aún: amenaza con no volver jamás. Tampoco en este caso debe usarse la mayúscula tras los dos puntos. En la mayoría de estos contextos puede, asimismo, escribirse coma en lugar de dos puntos, si bien con ella desaparecen el énfasis y la expectación creada en el lector en relación con lo que se va a decir.
En títulos y epígrafes es frecuente el uso de los dos puntos para separar el concepto general del aspecto parcial del que va a tratarse, ejemplo: La literatura medieval: fuentes y desarrollo.
• Se emplean dos puntos tras las fórmulas de saludo en el encabezamiento de cartas y documentos. La palabra que sigue a los dos puntos se escribe con inicial mayúscula y en renglón aparte: Estimado señor: Le agradeceré que en el plazo más breve posible...
• Se usan, asimismo, tras verbos como certificar, exponer, solicitar..., escritos enteramente en mayúsculas, que actúan como fórmulas de enunciación en los textos jurídicos y administrativos. También en estos casos la primera palabra que sigue a dicho verbo se escribe con inicial mayúscula y en párrafo aparte, ejemplo: CERTIFICA: Que D. José Álvarez ha concluido con honores el Curso...
Del mismo modo, se escriben dos puntos tras gerundios como considerando o resultando cuando preceden a cada una de las razones que sirven de apoyo a un fallo, dictamen o solicitud. Concurrencia con otros signos.
Como es lógico, los dos puntos no pueden aparecer junto a los otros signos delimitadores (punto, coma y punto y coma), puesto que cumplen la misma función. Sí pueden concurrir, en cambio, con los demás (los de interrogación o exclamación, los puntos suspensivos, los paréntesis, los corchetes, las rayas, etc.), ejemplo: Todas esas personas no son de fiar (nunca cumplen su palabra): mejor alejarse de ellas. Si pudiera recuperar algo de aquello...: las emociones, la capacidad de sorpresa, la alegría y tantas otras cosas. En estos casos, los dos puntos siempre deben colocarse a continuación de los demás signos.
Fuentes consultadas El buen uso del español. RAE. 128-133