La tilde diacrítica se utiliza para diferenciar en la escritura ciertas palabras con la misma forma, pero distinto valor, que se oponen entre sí por ser una de ellas tónica y la otra átona.
La tonicidad o atonicidad con que se pronuncia cada una de esas
palabras se asocia, normalmente, a la categoría gramatical a la que
pertenece. Así, la forma verbal dé, con tilde diacrítica, es, como todos los
verbos, una palabra tónica, mientras que la preposición de, que no lleva
tilde, es átona, como casi todas las preposiciones.
La mayoría de las palabras que se escriben con tilde diacrítica son monosílabas y solo unas cuantas son polisílabas, como los interrogativos y exclamativos cuáles, quiénes, cómo, cuánto, cuándo y (a)dónde, que pertenecen a la misma clase que los interrogativos y exclamativos monosílabos qué, cuál, cuán, quién. Uso al margen de las reglas.
Todas las voces que se escriben con tilde diacrítica no deberían llevarla según las reglas generales de acentuación, bien por tratarse de monosílabos (él, dé, sí, quién...), bien, en el caso de las polisílabas, por ser palabras llanas acabadas en vocal o en s (cómo, dónde, cuándo, quiénes...).
En todas ellas la función de la tilde no es, por tanto, la de indicar cuál es su sílaba tónica, sino la de señalar que la palabra que la lleva es tónica y no debe confundirse con otra formalmente idéntica, pero de pronunciación átona. Uso asistemático y excepcional.
La tilde diacrítica no se aplica de manera sistemática a todas las palabras que en español se oponen por ser tónicas a otras idénticas de pronunciación átona. Así, hay en el léxico español numerosos pares de voces, monosílabas y polisílabas, que cumplen dicha condición en los que no se recurre al acento gráfico. Por ejemplo: don (sustantivo, tónica)/don (tratamiento de cortesía, átona); la (nota musical, tónica)/la (artículo, átona); sobre (sustantivo, tónica)/sobre (preposición, átona); entre (forma verbal, tónica)/entre (preposición, átona). Función facilitadora.
Las pocas palabras que se escriben con tilde diacrítica
tienen en común ser de uso frecuente, lo que explica que el sistema
ortográfico haya considerado pertinente incluirlas en esa lista, aun yendo en
contra de las reglas generales, a fin de facilitar su identificación rápida en la
lectura y en la escritura.
En ocasiones hay cierta tendencia a utilizar la tilde para distinguir pares de palabras de igual forma y distinto significado que siempre son tónicas, lo cual no corresponde a la tilde diacrítica, cuya función, como ha quedado dicho, es la de distinguir palabras tónicas y átonas. Se trata de casos como: di (del verbo decir) y di (del verbo dar); ve (del verbo ir) y ve (del verbo ver); fue, fui (del verbo ir) y fue, fui (del verbo ser); sal (del verbo salir) y sal (sustantivo).
Pues bien, ninguna de estas palabras debe llevar tilde, dado que se trata
de monosílabos, los cuales, según la normativa general, nunca se acentúan
gráficamente.
Según las reglas generales de acentuación, los monosílabos no llevan
tilde. Constituyen una excepción a esta regla ciertas palabras monosílabas
tónicas de uso frecuente que se oponen a otras formalmente idénticas, pero
de pronunciación átona. Para diferenciar gráficamente estos pares de
monosílabos, se prescribe la utilización de la tilde diacrítica en el elemento
tónico del par.
La siguiente relación incluye la mayoría de ellos. Los que faltan
pertenecen al grupo de los interrogativos, exclamativos y relativos, que se
estudian en las → Qué, cuál, quién, cómo, cuán, cuánto, cuándo, dónde y
adónde, con tilde y Que, cual, quien, como, cuan, cuanto, cuando, donde y
adonde, sin tilde.
tú (pronombre personal): Tú no digas nada;
tu (posesivo): ¿Dónde está tu casa?;
él (pronombre personal): Él lo ha visto todo;
el (artículo): El cartero ya vino;
mí (pronombre personal): Hazlo por mí; Solo dependo de mí mismo;
mi (posesivo): Olvidé mi sombrero;
mi (nombre de nota musical; sigue las reglas generales): Empieza en mi sostenido;
sí (pronombre personal): Está orgullosa de sí misma;
sí (adverbio de afirmación): Sí, lo haré;
sí (sustantivo, ‘asentimiento’): En el referéndum, triunfó el sí;
si (conjunción, con distintos valores): Si no lo encuentras, dímelo; Pregúntale si quiere ir; Si
vos no venís, avisame; Pero ¡si yo no lo sabía!; Si será bobo...;
si (nombre de nota musical; sigue las reglas generales): La obra está en si bemol.
Fuentes consultadas El buen uso del español. RAE. 82-86