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viernes, 17 de diciembre de 2021

La tilde diacrítica. Uso y función



QUÉ ES


La tilde diacrítica se utiliza para diferenciar en la escritura ciertas palabras con la misma forma, pero distinto valor, que se oponen entre sí por ser una de ellas tónica y la otra átona.

La tonicidad o atonicidad con que se pronuncia cada una de esas palabras se asocia, normalmente, a la categoría gramatical a la que pertenece. Así, la forma verbal dé, con tilde diacrítica, es, como todos los verbos, una palabra tónica, mientras que la preposición de, que no lleva tilde, es átona, como casi todas las preposiciones.



CARACTERÍSTICAS Y CONDICIONES DE SU USO




El número de sílabas.

La mayoría de las palabras que se escriben con tilde diacrítica son monosílabas y solo unas cuantas son polisílabas, como los interrogativos y exclamativos cuáles, quiénes, cómo, cuánto, cuándo y (a)dónde, que pertenecen a la misma clase que los interrogativos y exclamativos monosílabos qué, cuál, cuán, quién.


Uso al margen de las reglas.

Todas las voces que se escriben con tilde diacrítica no deberían llevarla según las reglas generales de acentuación, bien por tratarse de monosílabos (él, dé, sí, quién...), bien, en el caso de las polisílabas, por ser palabras llanas acabadas en vocal o en s (cómo, dónde, cuándo, quiénes...).

En todas ellas la función de la tilde no es, por tanto, la de indicar cuál es su sílaba tónica, sino la de señalar que la palabra que la lleva es tónica y no debe confundirse con otra formalmente idéntica, pero de pronunciación átona.


Uso asistemático y excepcional.

La tilde diacrítica no se aplica de manera sistemática a todas las palabras que en español se oponen por ser tónicas a otras idénticas de pronunciación átona. Así, hay en el léxico español numerosos pares de voces, monosílabas y polisílabas, que cumplen dicha condición en los que no se recurre al acento gráfico. Por ejemplo:
don (sustantivo, tónica)/don (tratamiento de cortesía, átona); la (nota musical, tónica)/la (artículo, átona); sobre (sustantivo, tónica)/sobre (preposición, átona); entre (forma verbal, tónica)/entre (preposición, átona).


Función facilitadora.

Las pocas palabras que se escriben con tilde diacrítica tienen en común ser de uso frecuente, lo que explica que el sistema ortográfico haya considerado pertinente incluirlas en esa lista, aun yendo en contra de las reglas generales, a fin de facilitar su identificación rápida en la lectura y en la escritura.


USOS QUE NO CORRESPONDEN A LA TILDE DIACRÍTICA




En ocasiones hay cierta tendencia a utilizar la tilde para distinguir pares de palabras de igual forma y distinto significado que siempre son tónicas, lo cual no corresponde a la tilde diacrítica, cuya función, como ha quedado dicho, es la de distinguir palabras tónicas y átonas. Se trata de casos como:
di (del verbo decir) y di (del verbo dar); ve (del verbo ir) y ve (del verbo ver); fue, fui (del verbo ir) y fue, fui (del verbo ser); sal (del verbo salir) y sal (sustantivo).

Pues bien, ninguna de estas palabras debe llevar tilde, dado que se trata de monosílabos, los cuales, según la normativa general, nunca se acentúan gráficamente.


La tilde diacrítica en palabras monosílabas





CONSIDERACIONES GENERALES


Según las reglas generales de acentuación, los monosílabos no llevan tilde. Constituyen una excepción a esta regla ciertas palabras monosílabas tónicas de uso frecuente que se oponen a otras formalmente idénticas, pero de pronunciación átona. Para diferenciar gráficamente estos pares de monosílabos, se prescribe la utilización de la tilde diacrítica en el elemento tónico del par.


MONOSÍLABOS CON TILDE DIACRÍTICA


La siguiente relación incluye la mayoría de ellos. Los que faltan pertenecen al grupo de los interrogativos, exclamativos y relativos, que se estudian en las → Qué, cuál, quién, cómo, cuán, cuánto, cuándo, dónde y adónde, con tilde y Que, cual, quien, como, cuan, cuanto, cuando, donde y adonde, sin tilde.

tú (pronombre personal): Tú no digas nada;
tu (posesivo): ¿Dónde está tu casa?;

él (pronombre personal): Él lo ha visto todo;
el (artículo): El cartero ya vino;

mí (pronombre personal): Hazlo por mí; Solo dependo de mí mismo;
mi (posesivo): Olvidé mi sombrero;
mi (nombre de nota musical; sigue las reglas generales): Empieza en mi sostenido;

sí (pronombre personal): Está orgullosa de sí misma;
sí (adverbio de afirmación): Sí, lo haré;
sí (sustantivo, ‘asentimiento’): En el referéndum, triunfó el sí;
si (conjunción, con distintos valores): Si no lo encuentras, dímelo; Pregúntale si quiere ir; Si vos no venís, avisame; Pero ¡si yo no lo sabía!; Si será bobo...;
si (nombre de nota musical; sigue las reglas generales): La obra está en si bemol.

Es incorrecto escribir el pronombre personal ti con tilde por analogía con los pronombres mí y sí, dado que no existe ningún monosílabo átono de igual forma del que deba distinguirse: ¿A ti no te gusta?; Tienes que hacer las cosas por ti mismo.

té (sustantivo, ‘planta medicinal’, ‘infusión o bebida’): Desayuno té con leche;
te (pronombre, con distintos valores): Ayer no te vi en la reunión; ¿De qué te arrepientes?;
te (nombre de letra; sigue las reglas generales): Escribió una te mayúscula.


El plural del sustantivo té mantiene la tilde diacrítica del singular: He probado muchos tés.



dé (forma del verbo dar): Dé gracias a que estoy de buen humor;
de (preposición): Vienen de lejanos países;
de (nombre de letra; sigue las reglas generales): Borra esa de;

sé (forma del verbo ser): Sé más discreto, por favor;
sé (forma del verbo saber): Ya sé cómo se llama;
se (pronombre, con distintos valores): ¿Se lo trajiste?; Luis se preparó la comida; Solo se han visto una vez; Siempre se queja por todo;
se (indicador de impersonalidad y de pasiva refleja): Aquí se trabaja mucho; Se hacen trajes a (la) medida;

más (cuantificador): Ana vive más lejos que tú; Cada vez tiene más canas; Es de lo más refinado;
más (conjunción con valor de suma): Seis más cuatro, diez;
más (en la locución conjuntiva más que, ‘sino’): No habla más que de ella;
más (sustantivo, ‘signo matemático’): Coloca el más entre las cifras;
mas (conjunción adversativa, ‘pero’): Me creyeron, mas solo después de verlo.

La conjunción o se escribirá siempre sin tilde, como corresponde a su condición de palabra monosílaba átona, con independencia de que aparezca entre palabras, cifras o signos: ¿Quieres té o café?; Terminaré dentro de 25 o 30 días; Escriba los signos + o – en la casilla correspondiente.



Fuentes consultadas
El buen uso del español. RAE. 82-86